Un aula de música pensada para sentir, explorar y moverse.
El diseño de esta aula de música para segundo ciclo de infantil está organizado en tres grandes zonas que invitan a vivir la música con todo el cuerpo. En un lateral encontramos el espacio de instrumentos, divididos por familias (percusión, cuerda y viento) y colocados en estanterías bajas y abiertas. Esta disposición permite que los niños y niñas puedan elegir, manipular y recoger el material de forma autónoma, favoreciendo la exploración sonora y el aprendizaje activo, fomentando en todo momento el cuidado por los materiales e instrumentos.
En la parte posterior se sitúa la zona audiovisual, equipada con tocadiscos, altavoz y pantalla. Este rincón está pensado para la escucha atenta y el descubrimiento de diferentes manifestaciones musicales: conciertos, ópera, agrupaciones instrumentales o teatro musical. Es un espacio para educar el oído y ampliar el horizonte cultural desde edades tempranas.
El centro del aula está reservado a la expresión corporal y al movimiento, con colchonetas amplias que permiten trabajar el ritmo, la danza, la dramatización y la percusión corporal. Este espacio abierto favorece la libertad de movimiento y la vivencia global de la música.
No hay mesas ni sillas porque la música en infantil no se aprende de forma estática. El cuerpo es el primer instrumento y necesita espacio para moverse, sentir el ritmo y experimentar. Sentarse en el suelo genera cercanía, igualdad y mayor conexión grupal, además de facilitar transiciones rápidas entre la escucha, la práctica instrumental y el movimiento. Se trata de un aula viva, donde la música no solo se escucha: se toca, se siente y se vive
Clara Domínguez Lorca.

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